miércoles, 18 de mayo de 2011

Esto no se para

Las movilizaciones siguen. Democracia Real no ha cumplido cuatro días de vida efectiva, y ya ha originado movilizaciones que muy difícilmente se podrían haber sospechado hace una semana. En ciudades como Valladolid, por ejemplo, no se vivían protestas tan masivas desde las manifestaciones contra la guerra de Irak de hace ya siete años. La convocatoria inicial del domingo, cuyo inesperado éxito desbordó a organizadores y medios de comunicación, ha dado lugar a un revuelo generalizado a lo largo de todo el Reino. Un revuelo que reúne muchas ilusiones, que crece sin freno y que aún depara gratas sorpresas.

Somos muchos los que pensamos que esto es solo el comienzo de un movimiento que debe tener continuidad, para alimentar progresivamente protestas con propuestas. De otro modo no se explica que la solidaridad con los acampados desalojados de la Puerta del Sol, organizada en más de cuarenta ciudades españolas, se haya convertido en la constitución de Asambleas masivas en las que se deciden no solo aspectos prácticos de la protesta, sino en las que se debate sobre aquello que no funciona como debería y se empiezan a esbozar ya posibles soluciones.

No son pocos los que en Madrid, Valencia, Barcelona o Bilbao han pasado la noche al raso, en un acto simbólico de protesta pacífica. Las acampadas, que crecerán en donde están establecidas y nacerán en otras ciudades en los próximos días, son un medio de visibilizar el compromiso con la protesta. Son la necesidad de hacer ver que esto no es una rabieta momentánea, que estamos seriamente dispuestos a hacernos oír e intentar cambiar el orden establecido.

Mientras esto crece, y después del silencio inicial, los medios están cada vez más atentos. Pero la gran mayoría lo están con la visible intención de miniminizar, denigrar e incluso ridiculizar las protestas. Medios como la radio SER, el periódico El País o la radiotelevisión pública reducen con descaro el número de participantes en las asambleas, caricaturizándonos como perroflautas sin oficio ni beneficio, poco más que maleantes que no tienen otra cosa qué hacer o en qué entretenerse.

La realidad de los manifestantes es muy diferente: somos estudiantes y profesionales de todo tipo y cualificación, asalariados y parados; no somos ciudadanos con intención de arrasar con nada ni nadie, solo queremos expresar nuestro profundo desacuerdo con el mundo en qué vivimos.

En la Asamblea de Bilbao, a la que asistí ayer, se generó un debate que fue mucho más allá de la crítica barata al sistema por la que muchos nos critican. Allí se habló de sobreconsumismo, de la explotación laboral a escala global y nacional, del sistema electoral y parlamentario que no ofrece representación real de la ciudadanía, de la trampa crediticia con que nos seducen los bancos, de la manipulación de los grandes medios. Y frente a todo ello se contrapuso la posibilidad de actuar: primero con la comunicación personal, después con la banca ética y el consumo de productos locales, con la reducción de nuestro consumo, con la búsqueda de un modelo de vida más feliz y menos competitivo.

Puede que aún no sepamos cómo materializar el cambio, pero sabemos que queremos un cambio, y en qué dirección lo queremos. Así que ahora no podemos parar. Es imposible.


martes, 17 de mayo de 2011

Por la participación ciudadana: En defensa de Democracia Real Ya.


Las protestas llevaban semanas gestándose. Lo leíamos en internet, en nuestros muros de facebook, en los tweets de nuestros amigos. Mientras en los telediarios ciudadanos griegos, franceses, portugueses o británicos se manifestaban contra los infames recortes que invaden toda Europa, unos cuantos súbditos españoles decidieron que ya era hora de dejarse ver aquí también.


Era el momento de hacer saber que somos muchos los que no estamos de acuerdo con los recortes del gasto público, los que nos escandalizamos con que uno de cada cinco trabajadores estén parados mientras las jornadas de quienes estamos asalariados se alargan cada vez más, los que sentimos repugnancia por unas reformas laborales que tienen como única intención polarizar más aún la distribución de la riqueza. No, señores gobernantes, banqueros y empresarios: no queremos trabajar más por menos. No queremos esclavizarnos para que se enriquezcan a costa de nuestro trabajo.


Nosotros, los ciudadanos que salimos el pasado domingo a manifestarnos, estamos hartos, indignados y enfadados. Enfadados con un gobierno que cede por completo y sin complejos la soberanía nacional a los tiburones del mercado neoliberal. Indignados con un sistema electoral injusto y aproporcional que impide de facto que cualquier movimiento político emergente pueda contar con representación en las instituciones. Hartos de tener miedo a un futuro incierto, de tener que bajarnos los pantalones ante aquellos que nos repugnan para poder sobrevivir.


El 15M fue una prueba de fuego, que constató que bajo unos mínimos ideológicos comunes, los de la democracia, la justicia y la igualdad reales, somos muchos los que podemos y queremos unir fuerzas. Ojalá esto haya sido únicamente el comienzo de un proceso que lleve el compromiso por la protesta común a muchas más personas, a todos aquellos que el domingo se quedaron en casa pensando que manifestarse no serviría de nada, que no estaban de acuerdo con todos y cada uno de los puntos del manifiesto, o que sencillamente no se enteraron a tiempo de las protestas.


Unirse y manifestarse es el primer paso.


Ahora no podemos dejar de andar.


Esto no se para.


Actualización: Hoy, martes 17 de mayo, ha habido nuevas concentraciones, manifestaciones y asambleas por toda la geografía del Reino de España. Para muchos era una respuesta a la disolución del campamento de Sol de anoche. En cambio se ha convertido en una nueva posibilidad de intercambiar frustraciones e ideas, de hacer ver que seguimos siendo muchos y que podemos ser más.


De momento, enfrente del Arriaga de Bilbao se mantienen 40 ciudadanos, dispuestos a pasar la noche y lo que resta de semana.


Cada vez con más fuerza: Esto No Se Para!