
Las protestas llevaban semanas gestándose. Lo leíamos en internet, en nuestros muros de facebook, en los tweets de nuestros amigos. Mientras en los telediarios ciudadanos griegos, franceses, portugueses o británicos se manifestaban contra los infames recortes que invaden toda Europa, unos cuantos súbditos españoles decidieron que ya era hora de dejarse ver aquí también.
Era el momento de hacer saber que somos muchos los que no estamos de acuerdo con los recortes del gasto público, los que nos escandalizamos con que uno de cada cinco trabajadores estén parados mientras las jornadas de quienes estamos asalariados se alargan cada vez más, los que sentimos repugnancia por unas reformas laborales que tienen como única intención polarizar más aún la distribución de la riqueza. No, señores gobernantes, banqueros y empresarios: no queremos trabajar más por menos. No queremos esclavizarnos para que se enriquezcan a costa de nuestro trabajo.
Nosotros, los ciudadanos que salimos el pasado domingo a manifestarnos, estamos hartos, indignados y enfadados. Enfadados con un gobierno que cede por completo y sin complejos la soberanía nacional a los tiburones del mercado neoliberal. Indignados con un sistema electoral injusto y aproporcional que impide de facto que cualquier movimiento político emergente pueda contar con representación en las instituciones. Hartos de tener miedo a un futuro incierto, de tener que bajarnos los pantalones ante aquellos que nos repugnan para poder sobrevivir.
El 15M fue una prueba de fuego, que constató que bajo unos mínimos ideológicos comunes, los de la democracia, la justicia y la igualdad reales, somos muchos los que podemos y queremos unir fuerzas. Ojalá esto haya sido únicamente el comienzo de un proceso que lleve el compromiso por la protesta común a muchas más personas, a todos aquellos que el domingo se quedaron en casa pensando que manifestarse no serviría de nada, que no estaban de acuerdo con todos y cada uno de los puntos del manifiesto, o que sencillamente no se enteraron a tiempo de las protestas.
Unirse y manifestarse es el primer paso.
Ahora no podemos dejar de andar.
Esto no se para.
Actualización: Hoy, martes 17 de mayo, ha habido nuevas concentraciones, manifestaciones y asambleas por toda la geografía del Reino de España. Para muchos era una respuesta a la disolución del campamento de Sol de anoche. En cambio se ha convertido en una nueva posibilidad de intercambiar frustraciones e ideas, de hacer ver que seguimos siendo muchos y que podemos ser más.
De momento, enfrente del Arriaga de Bilbao se mantienen 40 ciudadanos, dispuestos a pasar la noche y lo que resta de semana.
Cada vez con más fuerza: Esto No Se Para!
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