
Sonando en mi cabeza: Todo lo demás (Grupo de expertos solynieve)
Además de la prensa de la mañana,
la vida tiene arrugas de camisa mal planchada,
curvas cerradas, gambas y jamón,
y un montón de idiotas en televisión.
Solo es, solo,
lo mucho que me callo,
lo poco que te cuento,
estrellas de cine, tontos del pueblo,
calcetines sucios sobre el edredón.
Todo lo demás, todo lo demás,
y todo lo demás, todo lo demás.
Lo de siempre: dudar si es cosa mía
o es cosa de la gente.
Juicios por exceso, higiene por defecto,
mensajes que no entiendo en el contestador.
Todo lo demás, y todo lo demás,
y todo lo demás, todo lo demás.
Todo lo demás, todo lo demás.
Y todo lo demás, todo lo demás.
La vida está repleta de inconvenientes. Hay que estudiar y trabajar en asuntos indeseables, soportar a mil idiotas en cada cambio de esquina, convivir con las miserias de los celos y el desamor, sorprenderse con la enfermedad o la muerte, sufrir la falta de dinero, sentirse solo, sentirse vacío, sentirse gordo o no sentirse. Hay que hacer la cama y la comida, limpiar la casa y el coche. Hay que buscar regalos de reyes y cumpleaños para toda la familia. Hay que beber garrafón y sonreír al anormal de tu cuñado. De vez en cuando hay que buscar con desesperación distracciones con que llenar un tiempo libre escaso y mal pagado. Debemos soportar con asombro nuestras incapacidades y chorradas. Eso, posiblemente, sea lo peor.
Sin embargo, aún queda todo lo demás. Las películas coreanas, la música sueca y la televisión británica. Incluso las galletas danesas. Quedan cien libros por leer, ciudades y países por descubrir, mil canciones por oír y quien sabe cuántas mañanas, tardes y noches en compañía de bunas conversaciones, risas y copas de Oporto.
Por todo eso trataré de brindar con la frecuencia que pueda y quiera. Todo lo demás queda inaugurado.
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